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Nota, ilustración e infografía: Zenyaci Morales

Las enfermedades cardiovasculares son desórdenes que afectan al corazón, a los vasos sanguíneos, venas y a todo el aparato circulatorio, siendo el padecimiento más común el infarto de miocardio y la primera causa de muerte en el mundo, sin contar el reciente evento extraordinario por COVID-19. En la última década el número de muertes por enfermedades cardiovasculares aumentó en un 50 por ciento.

Es importante considerar cuando se ha presentado un evento cardiovascular como un infarto agudo al miocardio o cuando se detecta una de estas enfermedades en el paciente sin haber presentado ningún evento previo de este tipo. En ambos casos, se deben controlar sus factores de riesgo, como el padecer obesidad, colesterol alto en sangre, hipertensión o diabetes.

Cabe señalar, que el tratamiento en los primeros minutos de infarto al miocardio ha logrado salvar muchas vidas y las enfermedades del corazón por obstrucciones en la arteria causan necrosis o muerte del tejido miocárdico que puede significar muerte súbita o dejar al corazón con una mala función.

Estas enfermedades afectan igual a mujeres y hombres, sin embargo, la etapa hormonal de las mujeres las protege hasta que llega el momento de la menopausia, es decir, corren menor riesgo hasta los 45 a 50 años, mientras que, la incidencia se vuelve mayor hacia los 65 a 70 años, otra de las características importantes en las mujeres es que presentan menos signos y síntomas cuando ocurre una falla cardíaca. Para el sexo masculino la edad promedio en la que ocurre un infarto con mayor frecuencia es alrededor de los 60 años.

Durante mucho tiempo se pensó que no era recomendable que estos pacientes tuvieran una vida sexualmente plena, sobre todo, después de tener un infarto. La gran mayoría de los y las pacientes que han sufrido un infarto no preguntan a su médico sobre cómo llevar su vida sexual y el miedo es frecuente, tanto en las personas afectadas, como en sus parejas y muchos médicos tampoco les dan información al respecto. Sin embargo, es extremadamente raro que ocurra un infarto durante la actividad sexual y no hay evidencia de que signifique algún peligro, e incluso algunos estudios señalan que mejora la función cardiovascular, dependiendo del daño que haya causado el infarto. Ésta puede reanudarse a las pocas semanas de haberlo sufrido, siempre y cuando el paciente se encuentre estable, controlado con su tratamiento y rehabilitado.

El medico rehabilitador irá fijando la carga de esfuerzo en la o el paciente de acuerdo a sus condiciones y evolución. Por su parte, este esfuerzo no es tan grande en el acto sexual e incluso resulta mucho más peligroso una mala noticia, un maltrato o algún otro tipo de situación adversa que atente contra sus emociones como una fuerte noticia o un despido.

Es importante optar por un estilo de vida basado en la prevención de estas enfermedades cardiovasculares y metabólicas como obesidad, diabetes e hipertensión, puesto que son las más incidentes en nuestro país y significan un gran problema de salud pública. Se estima que dentro de 15 a 20 años la mitad de la población fallecerá a causa de enfermedades cardiovasculares.  

 

Con información del Doctor Enrique Gómez Álvarez, Profesor de Cardiología de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.