Infografía Surrealismo Remedios Varo
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Nota: Pamela Gómez
Ilustración: Elvia Hernández

“Uranga” fue el seudónimo de la artista que realizó por un tiempo la publicidad de los productos de Bayer, que en realidad se trataba de la gran pintora Remedios Varo, que en esta etapa pictórica logró conjuntar el arte y la Medicina a través del surrealismo.

A finales de la primera mitad del siglo xx, la Casa Farmacéutica Bayer pidió que se hicieran una serie de carteles que, años más tarde, formarían parte de las grandes obras de la pintora española Remedios Varo. Este acervo tan específico, comprende aproximadamente más de 30 obras que publicitaron a la farmacéutica y que posteriormente serían compendiados en el libro, Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo, a instancias de la farmacéutica y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Este trabajo es un reflejo de la condición humana durante la enfermedad, que en realidad no publicita un producto farmacéutico, como alquímica panacea para eliminar el dolor, sino que inevitablemente muestra la sensibilidad humana y artística, ya que se visualiza a la propia Remedios Varo expresando ampliamente el sentir humano de quien está padeciendo dolor, independientemente de la enfermedad que se trate.

En la obra “Dolor Reumático I”, logra narrar implícitamente el encadenamiento y resignación causados por el dolor que provoca esta enfermedad, como padecimiento crónico potencialmente incapacitante. En “Dolor Reumático II”, lo representa como un desgarre convulsivo por el sufrimiento.

Desde una perspectiva estética, el arte ofrece a la ciencia médica la posibilidad de reflexionar sobre la condición humana a través de una expresión empática, como la de Remedios Varo, y puede comprenderse el dolor más allá de un lenguaje objetivo, concreto y meramente científico.

Es así que se producen dilemas en el acto médico tan significativos como es el caso del vínculo médico-paciente que relaciona a dos humanos, pero que considera muy pocas veces a este último como ser que sufre, debiendo ser esa la preocupación fundamental para la Medicina.

Cuando se está frente a un paciente que narra su padecer, usualmente su sentir se traduce a un lenguaje científico, poco empático, que se relaciona con una enfermedad. Sin embargo, detrás de una serie de síntomas hay una narrativa personal, en donde el enfermo hace copartícipe al médico en todo su proceso de sufrimiento. Esto nos invita a reinterpretar a la enfermedad, no sólo desde una perspectiva ética, sino también estética, como lo hiciera Remedios Varo.