¿Qué son y cómo funcionan los Antirretrovirales para el VIH?

¿Qué son y cómo funcionan los Antirretrovirales para el VIH?

Anteriormente el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) solía desarrollar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), enfermedad que se consideraba muy grave en las décadas de los 80’s y 90’s, incluso las personas infectadas con este virus aún son señaladas y discriminadas por miedo al contagio.

En la actualidad existen medicamentos antirretrovirales que, en combinaciones adecuadas, evitan que el virus se transmita de una persona a otra y la infección ya no desarrolle SIDA.

La carga viral se refiere al número de partículas de VIH que circula por el organismo, este virus consta de dos copias de material genético y en la actualidad existen métodos ultrasensibles que detectan desde 10 copias, equivalentes a 5 partículas. Gracias a los antirretrovirales, el virus ya no tiene la posibilidad de replicarse y, por lo tanto, se dice que una persona con VIH es indetectable cuando tiene menos de 5 partículas en circulación. Está comprobado que en esta etapa el paciente ya no transmite la enfermedad a otras personas, su pronóstico de vida es longevo y muy probablemente llegue a morir de alguna otra causa que no tenga relación con la infección por VIH.

 

¿Cómo funcionan los antirretrovirales?

 

Existen 4 tipos:

  • Los Inhibidores de Transcriptasa Reversa que se dividen en nucleósidos y no nucleósidos. En general, éstos bloquean la enzima fundamental que el virus necesita para convertir su RNA en DNA, evitando que las partículas del virus se vayan duplicando y expanda su RNA.
  • Los Inhibidores de Proteasa bloquean a la enzima que se encarga de obtener las proteínas que forman la cubierta (cápside) la cual protege el RNA del virus; por lo que ya no puede sobrevivir en el ambiente.
  • Los Inhibidores de la Fusión son medicamentos que evitan que la envoltura del virus se una a la membrana de las células que infecta, impidiendo su penetración.
  • Los Inhibidores de la unión a los correceptores CCR5 son los antirretrovirales más nuevos y lo más complejos. Nuestras células (linfocitos) tienen en su superficie unas moléculas llamadas CD4 y receptores CCR5, mientras que en la superficie del VIH se encuentran una molécula GP120 que reconoce y se fija en la CD4 de la célula, y también la molécula GP41, que se junta a la CCR5, lo que hace posible que el virus penetre a las células. Por lo tanto, este tipo de medicamentos prohíben dicho proceso.

La administración de estos medicamentos debe ser triple por vía oral, en dosis diarias cada 8 a 12 horas según el medicamento y en algunos casos no tan comunes, se puede aplicar de manera intravenosa.

 

Recomendaciones generales

Existen diversas interacciones con otros medicamentos que ya se encuentran establecidas en una guía universal. Generalmente, no se recomienda hacer uso de la hierba de San Juan, ni medicamentos hipolipemiantes, vasoconstrictores ni psicotrópicos. En caso de adquirir otras enfermedades como tuberculosis, el tratamiento antirretroviral para VIH deberá ser suspendido para darle prioridad al tratamiento de la otra enfermedad y después volverá a iniciarse. Los fármacos que se utilizan para tratar hipertensión y diabetes si pueden utilizarse simultáneamente, pero las dosis deben ser ajustadas.

Aunque no es recomendable, el uso de antirretrovirales permite una ingesta muy pequeña de alcohol, considerando una copa dos veces por semana como máximo.

Las personas con tratamiento antirretroviral para VIH pueden aplicarse vacunas inactivadas, es decir, las que constan de microorganismos muertos. Las vacunas atenuadas sólo deben aplicarse en caso de un alto riesgo de contagio que pueda resultar grave para un paciente con VIH, por ejemplo, la varicela que puede evolucionar al tipo hemorrágico.

Se estima que, en México, el 37% de las personas que tienen infección por VIH no lo saben. Es muy importante hacerse la prueba ante cualquier sospecha o riesgo de exposición, así como el uso de preservativo en cualquier práctica sexual.

 

Con información del Dr. Roberto Vázquez Campuzano, Académico y profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, Asesor del Área de Enfermedades Emergentes y Urgencias en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica de la Secretaria de Salud.

Salud Mental Forense

Salud Mental Forense

Salud mental forense

 

La salud mental forense es prácticamente una nueva disciplina que engloba temas de la ciencia forense, psicología y psiquiatría.

Por psicología forense se entiende a la aplicación o extensión de los principios y los datos psicológicos a los problemas relativos de los seres humanos que se encuentran involucrados en una conducta delictiva, ya sea como víctima, victimario o testigo en un proceso legal dentro de un órgano de impartición de justicia. 

Por su parte, la psiquiatría forense trata los tópicos que surgen en la interfaz entre psiquiatría y la ley, y con un grupo de delincuentes que padecen de un trastorno mental a lo largo de un continuo de sistemas sociales.

Cabe señalar que ambos conceptos no tienen razón para rivalizarse, por el contrario, se complementan muy bien en el área pericial, el psiquiatra debe tener un entrenamiento en el área forense, el psicólogo también además de un expertise en el área clínica. La ciencia forense incluye otras áreas como criminología, criminalística, genética, toxicología, medicina legal, psicología, balística, fotografía, antropología, entre otras. Por lo tanto, la salud mental forense se puede definir como una rama de la salud pública que se caracteriza por su visión inter y transdisciplinaria, cuyo objetivo es desarrollar las investigaciones necesarias en todos los campos de interacción de la ciencia forense y la salud mental, para elaborar propuestas que disminuyan la violencia y la delincuencia, considerando también a los derechos humanos.

El tener un trastorno mental como esquizofrenia, déficit de atención con hiperactividad o trastorno bipolar, entre otros, significan una discapacidad psicosocial para una persona a la que, en la mayoría de los casos, se le niegan sus derechos como adoptar y tener familia, trabajar, ser votado y elegido por discriminación que surge de miedo o ignorancia por parte de quienes le discriminan, estigmatizando erróneamente a personas con trastornos mentales.

Existe una mala asociación entre trastorno mental y conducta antisocial. En los casos violentos de tiroteos en estados unidos, por ejemplo, solo el 3% se ha asociado a un trastorno mental grave y han sido extremadamente raros. Mientras que el 97% restante ha sido cometido por personas en pleno uso de sus capacidades y en ausencia de trastornos mentales. El concepto se ha entendido mal a lo largo del tiempo.

Es muy delgada la línea en la que se da una sentencia basada en la valoración de un perito, puesto que una persona con algún trastorno mental no siempre se encuentra con el juicio alterado. Podría una persona con esquizofrenia escuchar voces que le orden matar a sus padres y salir a asaltar la tienda de conveniencia de la esquina, tomando la decisión de hacerlo y sin tener el juicio alterado en ese momento.

 

Con información del Dr. Nicolás Martínez López, psiquiatra forense, investigador y docente de la licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina, UNAM.

Recuperado de la conferencia virtual Salud Mental Forense. 5ª Feria del libro de Ciencias de la Salud. 2020. https://www.youtube.com/watch?v=2eC9MidflPU

Medidas para ir a consulta médica en tiempos de COVID-19

Medidas para ir a consulta médica en tiempos de COVID-19

 

 

Ante la situación que actualmente estamos viviendo en el mundo y en México por la pandemia de COVID-19, existe el temor de acudir al servicio médico en caso de otras enfermedades o padecimientos y contagiarse por el virus del SARS-CoV-2. Sin embargo, es indispensable asistir a consulta médica ante síntomas de cualquier enfermedad, sobre todo si se tratara de enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión y otras, en las que se requiere la supervisión constante del médico de cabecera.

 

Para ello, el paciente debe estar completamente seguro de ir a un servicio médico libre de riesgos para su salud por contagio de COVID-19, así como tomar sus propias medidas de protección necesarias que consisten en: 

  • Uso de cubrebocas quirúrgico, de tela o KN95 cubriendo completamente nariz y boca.
  • Evitar LOS CUBREBOCAS CON VÁLVULA, ya que, son ineficientes para prevenir la propagación del virus.
  • Uso de careta facial o googles.
  • Lavarse las manos inmediatamente antes y después de su visita al servicio médico.
  • Uso constante de gel antibacterial con concentración de alcohol al 70% (se recomienda inmediatamente después de tocar cualquier superficie de uso común y en manejo de dinero en efectivo o tarjetas).
  • No tocarse en ningún momento la cara sin tener las manos completamente limpias y desinfectadas.
  • No quitarse el cubrebocas en ningún momento, a no menos que el médico así lo pida para realizar una exploración en la vía respiratoria.

 

Medidas para un consultorio médico seguro:

  • Sana distancia entre personal, en la sala de espera y sin aglomeraciones.
  • Todo el personal debe portar cubrebocas y careta correctamente.
  • Disposición de un acrílico en el mostrador o escritorio del asistente del médico que divida con los pacientes.
  • Disposición de acrílico en el escritorio del médico que divida con el paciente.
  • Disposición de gel antibacterial para los pacientes.
  • Uso de tapete desinfectante de zapatos en la entrada del establecimiento.
  • Desinfección después de cada paciente.

Recuerda, es muy importante que asistas al servicio médico de tu preferencia, que evites las salidas innecesarias y además, evites la automedicación, ya que esta práctica más que ayudarte, puede empeorar tu estado de salud. Sólo un médico podrá valorarte, darte un diagnóstico y tratamiento oportuno.

 

Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza, Médico Internista, Profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

Esto es lo que debes saber sobre el virus que causa la COVID-19

Esto es lo que debes saber sobre el virus que causa la COVID-19

Victor Rubio Rojas

Con un diámetro que oscila entre los 60 y 140 nanómetros, es decir, de 0.06 a 0.14 micras, el SARS-CoV-2 es extremadamente pequeño. Esto es importante porque la talla de una partícula viral determina en gran parte cómo los individuos pueden protegerse. Además, conocer el tamaño de los virus permite que los investigadores y los trabajadores de la salud deduzcan la cantidad de carga viral a la que está expuesta la población en determinadas circunstancias.

Por otro lado, las gotitas respiratorias que expulsan las personas al hablar, toser o estornudar, miden en promedio de 5 a 10 micrómetros, por lo que, comparando el tamaño de estas gotitas con el tamaño de los virus, puede deducirse que estas gotitas respiratorias están expuestas a centenares o millares de partículas virales, dependiendo de factores como el número de personas compartiendo un espacio, si se trata de un espacio abierto o cerrado, si es concurrido o no y si se trata de zonas donde personas infectadas habitan, como hospitales o centros de salud. 

Así, mediante estas gotitas esta enfermedad puede ser transmitida a través de tres vías: teniendo contacto con superficies contaminadas y posteriormente contacto con ojos, nariz o boca, por ello, la importancia del lavado de manos frecuente y el uso de desinfectantes; a través del contacto directo con gotitas del virus en ojos, nariz y boca o por la inhalación directa de aerosoles de personas infectadas, de ahí surge la importancia de la protección de las principales vías de entrada de esta enfermedad, usando cubrebocas y lentes o careta.

Sabiendo esto, el uso de cubrebocas y las medidas de distanciamiento físico toman sentido, por lo que es responsabilidad de cada individuo, el tomar las medidas adecuadas para reducir su exposición a estas partículas.

Los síntomas del coronavirus son muy parecidos a la influenza: tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares corporales, fatiga, la que puede ser muy intensa, dolores de cabeza o fiebre. A diferencia de la influenza, que puede llegar de forma abrupta, en la COVID-19 los síntomas pueden ser paulatinos, presentarse escalonados y con un cuadro más prolongado que la influenza.

 

Forma en la que el virus daña al cuerpo y se distribuye en él

El virus se adhiere o pega a las células del aparato respiratorio por medio de las proteínas que tiene en su corona, las cuales requieren de un receptor, lo que se puede entender como una puerta para el virus. El principal candidato para ser usado como puerta son los receptores tipo ECA, presentes principalmente en las células del aparato respiratorio y concentraciones más elevadas en adultos mayores. Una vez pegado a su receptor, el virus introduce su material genético a las células para la formación de nuevos virus. De esta manera, la misma célula empieza a producir más virus e infecta a otras células.

Los virus producidos pueden viajar por el torrente sanguíneo, llegar por las arterias, las venas y encontrar otro lugar para pegarse y repetir el proceso. Los sitios donde existen más receptores para el virus son las vías respiratorias, y otros sitios como el corazón, los vasos sanguíneos y el riñón. De esta manera, todos los órganos donde se encuentra el virus empiezan a dañarse por la infección del SARS-CoV-2 y por la respuesta del organismo para tratar de eliminarlos.

 

Posibles escenarios al infectarse

Si el organismo tiene defensas adecuadas, entre los 7 y 14 días inicia la producción de anticuerpos de respuesta aguda y luego pueden producirse anticuerpos que posiblemente protejan al individuo.

Pero en los casos donde el organismo no responde de forma positiva, se inflaman los pulmones, lo cual ocasiona dificultad para respirar y la alteración llega a ser tan grave que el paciente puede requerir terapia intensiva y en ocasiones fallece a pesar del adecuado manejo médico.

 

Consejos de experto sobre cuidado personal

Lo recomendable es realizar constantemente higiene de manos, usar el cubrebocas, no acercar las manos a la cara y mantener una distancia mínima de 1.5 metros con otras personas.

El cubrebocas no se debe tocar mientras se tiene puesto y hay que lavar o desinfectar las manos antes y después de colocarlo o retirarlo. 

Las cosas que son tocadas frecuentemente se conocen como superficies de alto contacto, tales como celulares, manijas, apagadores, llaves de agua o de inodoro: éstas se se deben desinfectar con una solución de cloro o alcohol al 70 por ciento al menos una vez por día.

 

Referencias

Con información de Daniela de la Rosa Zamboni, académica del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) y coordinadora del diplomado virtual internacional de epidemiología y control de infecciones del PUIS

https://www.washingtonpost.com/health/2020/04/07/answers-your-diy-face-mask-questions-including-what-material-you-should-use/?arc404=true

https://unamglobal.unam.mx/que-pasa-en-el-organismo-cuando-te-da-la-covid-19/

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prevent-getting-sick/i-wear-a-mask-because.html

https://www.news-medical.net/health/The-Size-of-SARS-CoV-2-Compared-to-Other-Things-(Spanish).aspx

 

Estimulación temprana

Estimulación temprana

Janet Aguilar Guzmán

La estimulación temprana es la atención que se le da al niño en las primeras etapas de su vida, con el fin de potenciar y desarrollar al máximo sus habilidades físicas, intelectuales y psicosociales, mediante programas sistemáticos y secuenciales que abarcan todas las áreas del desarrollo humano. 

La estimulación temprana está dirigida a niños con déficit en su desarrollo, niños con factores de riesgo pre, peri y postnatales y niños sanos que deseen mejorar las habilidades motrices, del lenguaje, cognitivas y adaptativas.

Las actividades de estimulación tienen su base en el conocimiento de las pautas de desarrollo que siguen los niños, por lo que deben ser aplicadas de acuerdo con la edad y nivel de desarrollo, ya que no se pretende forzar al niño a lograr metas para las que aún no está preparado.

Las áreas de desarrollo que abarca la estimulación temprana son:

  1. – Motor grueso, que son movimientos generales del cuerpo, piernas y brazos.
  2. – Motor fino, que son los movimientos precisos y especializados de manos y dedos.
  3. – Lenguaje, que es la capacidad de comunicarse y hablar.
  4. – Socioafectivo, que es la capacidad de relacionarse con los demás y expresar sentimientos y emociones.

Ejercicios:

De 0 a 3 meses

  • Recuéstalo boca arriba. Extiende sus brazos con delicadeza hacia abajo, arriba y a los lados, luego crúzalos sobre su pecho.
  • Acostado boca arriba, estira y flexiona sus piernas suavemente.
  • Para ayudarle a abrir su mano, frota con una brocha o toalla la base de la mano hacia afuera extendiendo su dedo pulgar.
  • Cárgalo junto a tu pecho y cántale.
  • Procura acariciarle, arrullarle y sonreírle lo más posible. Llámalo por su nombre en cada una de las actividades que realicen. Exprésale tu cariño mediante besos y masaje suaves. 

De 4 a 6 meses

  • Acuéstalo boca arriba y ayúdalo a que se siente, sujetándolo suavemente de las manos.
  • Siéntalo con la ayuda de varios cojines para evitar que se vaya de lado.
  • Cuando este sentado, con o sin apoyo, balancéale hacia los lados, tomándolo de los hombros para tener mejor equilibrio, igualmente hacia adelante y hacia atrás.
  • Coloca en su mano una sonaja u otro objeto que haga ruido, ayúdale a sacudirlo.
  • Cerca de su mano mueve un juguete y anímalo a tomarlo.
  • Cada que balbucee o grite, imítale o platica con el/ella, responder a sus llamados los motiva a comunicarse. Es importante hablarle y sonreírle continuamente.
  • Siempre premia el esfuerzo de tu bebé con una sonrisa, una caricia o una palabra de cariño.

De 7 a 9 meses

  • Pon a tu bebe en cuatro puntos, puedes ayudarle a separar el abdomen del piso con una almohada o una toalla, llama su atención para que se desplace en esa posición.
  • Proporciónale juguetes de diferentes tamaños para que los manipule libremente. Anima a tu bebé a que tome juguetes pequeños con los dedos índice y pulgar.
  • Estimula sus primeras palabras y festéjalas.
  • Pídele que haga cosas sencillas como darte la sonaja o la taza. Cuando te las dé, agradécele.

De 10 meses a 1 año

  • Cuando tu bebé empiece a pararse, sujétale de la cadera y separa sus pies para que esté bien apoyado.
  • Ayúdale a dar sus primeros pasos, sujétalo de las dos manos, luego con una sola y pídele que camine.
  • Enséñale a meter y sacar objetos en una cubeta o un bote de boca ancha.
  •  Déjalo jugar con plastilina o masa de harina.
  • Cuando lo vistas o bañes, enséñale los nombres de las partes del cuerpo.
  • Practica con tu bebé palabras como “ten” y “dame” para que comprenda instrucciones sencillas.
  • Llévale a jugar con otros niños y niñas, de preferencia de su edad.
  • Créale buenos hábitos como lavarse las manos o guardar sus juguetes en su lugar.

De 1 año a 1 año y medio

  • Siéntale en el piso y ofrécele un juguete para que se levante y lo tome
  • Jueguen a agacharse y levantarse.
  • Introduce objetos pequeños en un bote y sácalos, que él o ella haga los mismo.
  • Pídele a tu hijo que traiga, señale o busque diferentes objetos.
  • Pídele que nombre, toque o señale objetos que le rodean, regresa a aquellos que ya sabia y olvido.
  • Permite que coma solo, aunque tire algo de los alimentos. Ten paciencia.

De 1 año y medio a 2 años

  • Juega con tu hijo a perseguirlo para que corra.
  • Jueguen a saltar desde alturas pequeñas. Si es posible, enséñale a subir escaleras.
  • Inventa juegos para que salte, camine, corra o se pare de repente.
  • Dale una hoja de papel y colores para que raye libremente. También frascos de plástico para que aprenda a tapar y destapar.
  • Aprovecha cualquier momento para platicar, utiliza frases completas e inclúyelo en las conversaciones de la familia, como si ya hablara. Explícale lo que haces y lo que ven cuando salen juntos.
  • Permite que te ayude a vestirse. Anímale a convivir con otras personas, niños y adultos. Permite que te ayude en algunas tareas del hogar.

De 2 a 3 años

  • Anímale a pararse de puntas. Ayúdale a ponerse de pie estando agachado, sin usar las manos. Mueve sus brazos en distintas direcciones mientras baila.
  • Dibujen libremente sobre un papel, puedes enseñarle a hacer líneas o círculos. Practiquen abrir puertas con manijas.
  • Léele cotidianamente historias infantiles cortas. Hazle preguntas sobre lo leído y trata de que repita parte de la historia.
  • Fomenta hábitos de limpieza. Enséñale tareas sencillas. Ayúdale a comprender lo que es suyo y lo que no le pertenece.

De 3 a 4 años

  • Anímale a saltar con un solo pie. Pongan música para bailar, con canciones que permitan coordinar movimientos de su cuerpo con lo que dice la letra.
  • Enséñale a armar rompecabezas de 3 o 4 piezas. Anímalo a dibujar y crear historias sobre sus dibujos.
  • Explícale para qué sirven los diferentes objetos. Pídele que te platique lo que hizo un día antes. Responde siempre sus preguntas y aclara sus dudas de manera sencilla.

De 4 a 5 años

  • Enséñale a hacer maromas. Dibuja una raya en el suelo y pídele que camine sobre ella. Que camine sobre las puntas de los pies y sobre los talones.
  • Proporciónale palitos y cubos, anímale a construir cosas. Que te platique sobre lo que hace; hazle preguntas que le ayuden a tomar decisiones y a reflexionar.
  • Incorpora los números a los juegos. Ayúdale a diferenciar entre izquierda y derecha.
  • Anímale a jugar con otros niños y que ellos inventen sus propios juegos. Si hay conflictos, habla con ellos y haz preguntas que les ayuden a resolverlos. Platícale la importancia de las reglas. 

Referencias

Con revisión de la Licenciatura en Fisioterapia, FacMed UNAM

Unicef. Ejercicios de estimulación temprana. http://files.unicef.org/mexico/spanish/ejercicioestimulaciontemprana.pdf

Guía de estimulación temprana para el facilitador. https://rarchivoszona33.files.wordpress.com/2012/08/libro-blanco.pdf

¿Por qué no debes automedicarte?

¿Por qué no debes automedicarte?

 

La automedicación es la decisión voluntaria de cualquier persona para tomarse algún medicamento sin ninguna intervención médica. Cuando esto ocurre de manera crónica, puede aliviar algunos síntomas de manera momentánea, pero también puede estarse enmascarando alguna enfermedad de base que aún no ha sido descubierta, misma que puede evolucionar y empeorar por la falta del tratamiento correcto, además de que el uso de medicamentos sin supervisión médica representa un gran riesgo para la salud con respecto a los efectos secundarios que pueden producir o el desconocimiento de las interacciones entre distintos fármacos simultáneamente.

Con esta práctica hay una falta de diagnóstico médico, que se dé un tratamiento realmente efectivo y oportuno, así como de supervisión sobre la mejoría de los síntomas o identificación de complicaciones y efectos secundarios. Lo que también puede generar afectaciones en otros órganos que al inicio de los síntomas o padecimientos no estaban presentes.

No solo los medicamentos que requieren receta para su venta son los más peligrosos. Personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, gastritis, entre muchas otras, son aún más vulnerables, puesto que deben tener un tratamiento que no siempre se puede mezclar con cualquier otro tipo de medicamento, es indispensable que el médico siempre supervise las sustancias que requiere para evitar complicaciones graves como daño renal o hepático y sangrado intestinal, entre otras.

 

Con respecto a los antibióticos…

El uso prolongado de éstos sin supervisión médica puede generar daños en la mucosa intestinal, provocando una diarrea importante que puede terminar en un caso grave de hospitalización, por lo que es importante siempre acudir al servicio médico a revisión para tener un diagnostico real y un tratamiento que sea exclusivamente para el paciente. Por otro lado, el uso indiscriminado de antibióticos, suele generar muchos tipos de resistencia en bacterias y microbios, éstos evolucionan y es mucho más difícil erradicarlos, teniendo la recurrente necesidad de crear nuevas generaciones de medicamentos más agresivos. Por esta razón se ha legislado que las farmacias soliciten la receta sin su devolución al ser surtidas por los pacientes y es de suma importancia no reutilizar antibióticos de tratamientos pasados sin la prescripción de un médico, mucho menos obtenerlos de amigos y familiares, puesto que cada paciente siempre requerirá un tratamiento individual y especializado en cada situación distinta.

 

¿Qué ocurre con la automedicación para la COVID-19?

Por las razones antes descritas, los pacientes que tienen la sospecha de haber sido infectados por SARS-CoV-2 deben acudir al médico lo más rápido posible. El tiempo de atención es el más importante para una pronta recuperación, deben evitar a toda costa administrarse los mismos medicamentos que hayan utilizado personas cercanas o conocidas con COVID-19, el organismo de cada persona es distinto, así como los síntomas que presentan, sólo el médico puede indicar exactamente qué medicamentos y por cuanto tiempo efectivo los necesita según sea su caso. Muchos de los pacientes con COVID-19 llegan tarde a los hospitales por haberse automedicado incorrectamente y no haberse dado cuenta de que quizá ya presentaban hipoxemia o una baja en su oxígeno, por lo que al llegar al servicio médico requieren intubación al haber un daño pulmonar avanzado y esto ocurre por asistir hasta los 5 a 7 días de que se adquirió la infección.

Es importante señalar que, dependiendo de las necesidades del paciente, los medicamentos que se le indican en caso de COVID-19 son para evitar que otras bacterias puedan agregarse durante la evolución de esta enfermedad, además de que existe un riesgo de combinar estos medicamentos con otros que muchas veces son indispensables por alguna otra enfermedad crónica en el paciente; como en aquellos que padecen diabetes o requieren antihipertensivos o anticoagulantes. Solo un médico, de manera personalizada, puede indicar el tratamiento correcto y se debe acudir lo más pronto posible ante cualquier sospecha.

 

Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza, Medico Internista, Profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.