El verdadero símbolo de la medicina está representado por un bastón de madera o tronco con una sola serpiente enroscada a lo largo del mismo, mejor conocido como el Bastón de Asclepio.

Inicialmente sólo se consideraba como una rama de árbol con algunas hojas que significaba los secretos de la vida terrenal; la creencia era que tenía el poder de la resurrección, el auxilio y el soporte de un médico hacia su paciente. También representaba las fuerzas de la naturaleza y las virtudes curativas de las plantas.

En la edad media se adoptó esta forma con algunos elementos más, como un báculo con nudos y la serpiente enroscada cuyo culto provenía de las Islas de Creta, al sur de Grecia entre los años 3,000 y 200 a.C. Esta imagen se asociaba a una estatuilla de la diosa serpiente que poseía propiedades curativas, también representaba la prudencia, la vigilia, la sabiduría, la vitalidad, el poder de regeneración y la preservación de la salud.

En la Antigua Grecia, las serpientes sagradas de Asclepio se criaban en un pozo circular con una fuente rodeado por un bosque sagrado en el templo de Epidauro y cada vez que se construía un templo nuevo, se tomaba una de estas serpientes que se convertía en la guardiana del lugar y representaba al dios Asclepio.

Sofocles cuidó de la serpiente del templo que se construía en Atenas hasta que terminó la edificación, mientras que entre los romanos se le divinizó con el nombre de Salus, la que preserva la salud y el culto al dios Asclepio se oficializó después de la epidemia de peste que azotó a Roma en el 293 a. C.

 

Fuente:

· Cortés Riveroll, José G., D. Pérez González, S. Rosales de Gante, C. Viesca Treviño (2007): “El símbolo de la medicina”, Historia Antigua de la Medicina. México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, pp. 96, 97.