Es un trastorno mental que se caracteriza por presentar fases alternadas de episodios maniacos y depresivos con periodos de estados de ánimo normal.

En los episodios de manía hay un ánimo expansivo, en algunas ocasiones irritable, pensamientos de grandeza, megalomanía, la persona se siente capaz de poder lograr todo y comerse el mundo en un rango ilógico, rebasando la frontera de normalidad, también se presenta disminución de la necesidad del sueño, reduciéndolo a dos o tres horas sin disminuir su energía, la persona aún se muestra acelerada e incluso, hay un aumento en las actividades intencionadas.

Las personas con una manía presente pueden involucrarse en actividades potencialmente peligrosas o de cierto riesgo como sobregirar las tarjetas, regalar todas sus pertenencias, consumo desbordado de sustancias o innumerables encuentros sexuales fortuitos.

A diferencia de las manías, las actividades que consisten en ser repetitivas o siguen patrones como el ordenar los lápices por colores, morderse las uñas o revisar la cerradura varias veces, en realidad son conductas compulsivas y no necesariamente representan síntomas de bipolaridad.

Algunas personas con bipolaridad niegan tener una enfermedad y la aceptan como una genialidad mal entendida, esta patología les genera disfuncionalidad y sufrimiento.

No es sencillo diagnosticarla ya que suele confundirse con trastorno de depresión mayor, de personalidad o de esquizofrenia.

Existen diferentes tipos de bipolaridad, los dos principales y más frecuentes son el tipo 1 y el tipo 2, en el primero se presenta de manera muy evidente un episodio de manía por más de una semana y en algunas ocasiones requiere de hospitalización, puede o no haber depresión, mientras que en el tipo 2 predominan los episodios de depresión y presentan hipomanías, manifestaciones ligeras de una manía que dura 4 días en promedio y sin tanta intensidad.

No existe ningún estudio de laboratorio o gabinete que pueda diagnosticarla, sólo es posible mediante un interrogatorio clínico que incluya una indagación de su historia familiar y personal.

Ciclado rápido: se le llama así a los pacientes que demuestran cuatro o más episodios de elevación del ánimo o de depresión en menos de un año, pueden incluso ser alternados.

El tratamiento farmacológico es de por vida, debido a que esta patología ya no se quita, el psiquiatra deberá ir modificando las dosis de los medicamentos, retirando algunos y añadiendo otros de acuerdo a la evolución en la estabilidad del paciente.

 

Con información de la Dra. Ingrid Vargas Huicochea, Especialista en Psiquiatría, Maestra y Dra. en Ciencias, Académica de la Facultad de Medicina, UNAM.