La narcolepsia es un trastorno neurológico que se caracteriza principalmente por la somnolencia excesiva diurna, parálisis del sueño, alucinaciones hipnagógicas (que son cuando los pacientes empiezan a quedarse dormidos y ven cosas o escuchan voces que no son reales) e hipnopómpicas (que son iguales a las anteriores pero se presentan al despertar) y cataplejía (que es la pérdida del tono muscular ante situaciones emocionantes intensas positivas o negativas).

 La parálisis del sueño es el famoso efecto conocido como “se me subió el muerto” y presenta la incapacidad de mover las extremidades mientras se está durmiendo, se debe a que hay una intrusión de la fase de sueño de movimientos oculares rápidos. Esto a su vez, puede desarrollar las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas.

 Hasta ahora no se ha descrito una causa definida, existen investigaciones sobre que puede ser una enfermedad autoinmune como el lupus o la artritis reumatoide. A partir de la aplicación de la vacuna H1N1 entre 2009 y 2010, se observó un incremento en los casos de narcolepsia en países como China, Noruega y Reino Unido, por lo que se piensa que en lugar de que nuestros anticuerpos luchen contra los antígenos, los anticuerpos van hacia el hipotálamo posterior y lateral donde se encuentran las hipocretinas u orexinas, produciendo una destrucción autoinmunitaria, este neurotransmisor también tiene influencia en el apetito y el hambre.

 Existe en la literatura información de que las infecciones de vías aéreas superiores pueden ocasionar narcolepsia y se ha asociado a la herencia genética, aunque no de manera rígida u obligada.

 Uno de los síntomas primordiales, es la somnolencia excesiva diurna o los ataques irresistibles del sueño, los pacientes se quedan dormidos mientras realizan actividades monótonas como en el trabajo o mientras conducen un automóvil.

 Se calcula a nivel mundial que, por cada 10 mil personas, de 2 a 4 padecen narcolepsia y entre el 50 a 60% de estos pacientes van a tener cataplejía. Siendo la edad más frecuente de inicio entre los 15 a 25 años.

 Anteriormente se identificaban dos tipos de narcolepsia, el tipo 1 cuando presentaba cataplejía y tipo 2 cuando no la presentaba. En la actualidad se clasifica como tipo 1 cuando se mide el nivel de hipocretina en el líquido cerebral espinal y éste resulta bajo; en caso de no estar bajo entonces es tipo 2. Sin embargo, es muy difícil realizar este estudio especializado por su alto costo.

 La hipocretina es un neurotransmisor que ayuda en el mantenimiento de la vigilia, es como una especie de suavizador en las transiciones de la vigilia al sueño y las distintas fases de éste. Cuando la hipocretina se encuentra a un nivel bajo, el paciente puede experimentar transiciones abruptas entre la vigilia y el sueño, entrando también abruptamente en la fase de sueño de movimientos oculares rápidos, en la que se presentan las manifestaciones oníricas o sueños. Este cambio abrupto puede ocasionar que el paciente se quede dormido en cualquier momento o que tenga experiencias desagradables de cataplejía y parálisis del sueño.

 Se ha registrado que pueden pasar entre 10 y 20 años para que el paciente reciba un diagnóstico adecuado, ya que no está en sus prioridades acudir a un médico especialista en este trastorno neurológico o del sueño. Los síntomas deben presentarse por lo menos durante 3 meses para no confundirse con otros trastornos del sueño.

 Las complicaciones como efectos secundarios que se presentan por narcolepsia son ansiedad, depresión, apnea hipopnea obstructiva del sueño y obesidad.

 El tratamiento para narcolepsia debe incluir asesoría y observación para la higiene y hábitos del sueño, actividades estimulantes, una dieta balanceada incluyendo café, actividad física y el consumo de algunos fármacos que le ayuden a regular el sueño de manera óptima. No se recomienda hacer uso alternativo de complementos naturistas, debido a que pueden generar interacciones peligrosas con el medicamento prescrito por el especialista.

Con información de:

Dr. Gerson Ángel Alavez, Neurólogo,
Médico Adscrito al servicio de Neurofisiología del Centro Médico Nacional «20 de Noviembre».

Dr. Andrés Barrera Medina, Psiquiatra y Especialista en Trastornos de dormir, Médico Adscrito a la Clínica del Sueño, UNAM.