Desde la primera hora de vida hasta los seis meses de edad, un niño no necesita otro alimento más que la leche materna, una sustancia viva llena de protección, nutrición y cariño de madre a hijo.

Lactancia materna exclusiva significa alimentar al bebé solo con leche proveniente del seno materno, sin ninguna otra comida o líquido, ni siquiera agua, con excepción de solución de hidratación oral o medicinas. La leche materna tiene más de 80% de agua. Solo se deben respetar las veces que el bebé decide tomarla sin importar cuántas sean (sin dejar pasar más de 3 horas entre una toma y otra).

La recomendación es sin llevar horarios estrictos, amamantarlo de 10 a 20 minutos por seno, dejar que el bebé “vacíe el pecho” ya que el contenido de la leche materna es diferente al inicio y al final de la tetada, con mayor cantidad de carbohidratos al principio y mayor cantidad de grasas al final. Y en la siguiente tetada iniciar con el pecho con el que se terminó la última vez. Vaciar por completo los pechos previene la congestión e inflamación mamaria; y en caso de que ésta aparezca es mejor pegar al bebé (aunque duela) para que este siga succionando, y ayudar con fomentos de agua caliente o usar un tiraleche para asegurarse de que la mama quede vacía.

 

¡La lactancia materna aporta muchos beneficios!

La mamá tendrá menos riesgo de padecer depresión posparto, cáncer de mamá y de ovario, sobrepeso y diabetes, ya que ayuda a perder el peso ganado durante el embarazo.

El bebé tendrá menor riesgo de mortalidad (se podrían evitar hasta 820 mil muertes infantiles por año), menor riesgo de padecer infecciones gastrointestinales como diarrea, enfermedades respiratorias, alergias; y puede favorecer a un mayor coeficiente intelectual ¡Hasta en 4 puntos! en comparación con quienes no fueron amamantados, también tienen menor riesgo de sobrepeso y diabetes en la edad adulta. La lactancia mejora la relación madre-hijo.

Hay que recordar que para que la leche se produzca, lo más importante es la succión del bebé, este es el estímulo principal, por lo que al sentir que no se produce suficiente leche, se debe pegar más al pecho al bebé, para que éste succione y se produzcas más. No existe ninguna fórmula láctea que pueda sustituir a la leche materna.

Así mismo, una alimentación adecuada, con frutas, verduras, grasas saludables provenientes de pescado o de origen vegetal y tomar suficientes líquidos (2 a 2.5 litros de agua al día) ayudan a mejorar la calidad de la leche materna.

Las contraindicaciones de la lactancia son pocas, pero siempre debe mencionarle al médico que se encuentra lactando para que le indique medicamentos que sean seguros durante esta etapa.

Para una adecuada técnica de lactancia materna lo más importante es que la madre esté cómoda, ya sea sentada o recostada; y la forma en que el bebé toma el pezón, ya que debe tomar parte de la areola, con los labios doblados un poco hacia arriba y bien abiertos. Y al despegar al bebé del pecho meter el dedo entre la comisura de los labios del bebé para romper el vacío que se genera y evitar que se lastime el pezón.

Otras recomendaciones son: lavar los pezones antes y después de lactar únicamente con agua, y utilizar la misma leche materna para lubricar los pezones, también se puede utilizar lanolina para este mismo fin después de lactar; además, usar ropa de algodón y sostenes que no estén muy ajustados.

Es posible usar un tiraleche y guardar la leche extraída en el refrigerador, ya que no debe estar más de tres horas a temperatura ambiente, o en el congelador si no se va a utilizar ese mismo día; y descongelar posteriormente a baño María, no se debe descongelar a fuego directo, ni en microondas.

La lactancia debe ser exclusiva hasta los 6 meses, a partir de entonces, se debe iniciar una alimentación complementaria adecuada. La ablactación es la introducción de alimentos distintos a la leche: primero papillas blandas de verduras, carne, fruta bien triturada y continuar con tomas de leche frecuentes hasta los 2 años de edad. El destete debe ser lento y progresivo.

Hay que evitar alimentos que pueden favorecer las alergias como: chocolate, cítricos, huevo y pescado hasta el primer año de vida.

 

Con infromación de la maestra María del Carmen Iñárritu Pérez, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina; y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

 

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