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El síndrome de ovario poliquístico es un trastorno endócrino que se manifiesta con alteraciones en los periodos menstruales y puede ocasionar infertilidad.

Está asociado a un desajuste hormonal que actualmente se ha visto incrementado por el estilo de vida y la trasgresión alimentaria. Se estima que entre un 4 y 8 por ciento de las mujeres en edad reproductiva lo padecen.

Otras de sus manifestaciones son el aumento en cantidad y grosor de vello en el rostro, abdomen y área genital (hirsutismo). También pigmentación en el cuello y axilas, y trastornos metabólicos, como resistencia a la insulina.

Muchas mujeres llegan a consulta cuando tienen problemas para embarazarse o cuando llevan varios meses o hasta un año de ausencia de su periodo menstrual (amenorrea), pues se les hace común no menstruar, incluso cómodo, pero esto no es normal. De hecho, si no se descama cada mes la capa de mucosa del endometrio, es factor de riesgo para un cáncer endometrial.

En un ciclo menstrual regular, cada 14 días un folículo (donde se desarrolla el óvulo) tiene que madurar para ser liberado y, de no haber fecundación, se descama en el periodo menstrual. Si esto no sucede, los folículos engrosan su teca (capa externa) y se van acumulando dentro del ovario. Lo que repercute en la falta de menstruación.

Además, hay aumento de la hormona de la insulina, presentando resistencia a ésta, así como un incremento en la formación de andrógenos, que son las hormonas masculinas. Aunque las mujeres también las producen en menor proporción que un hombre, cuando se presenta este síndrome la mujer las produzca en exceso y se expresa de manera clínica en el vello corporal.

El diagnóstico del síndrome de ovario poliquístico es de exclusión; es decir, descartando otras posibles enfermedades. Al menos tendrían que presentarse tres de las manifestaciones antes descritas y contar con una imagen por ultrasonido de un patrón poliquístico, midiendo el tamaño de los ovarios y cuántos folículos hay en cada ovario.

El tratamiento de este síndrome difiere si las mujeres desean embarazarse o si sólo quieren regularizar su ciclo menstrual. En este último caso, generalmente consistiría en la administración de anticonceptivos orales, pero si se trata del segundo caso, se evalúa el peso, índice de masa corporal, niveles hormonales en sangre y aumento de insulina, para determinar los pasos a seguir.

La primera línea de tratamiento para mujeres con ovario poliquístico e infertilidad es bajar de peso, dieta y ejercicio. Con estas medidas pueden retornar sus periodos ovulatorios, ya que con un peso correcto se regula el sistema endócrino.

El tejido adiposo, que es la grasa a nivel periférico, juega un papel importante en la producción hormonal porque precisamente esta grasa en exceso se metaboliza a las hormonas.

La estrona es un tipo de estrógeno que tiene un impacto en el eje hipotálamo-hipófisis-gónada con efectos negativos para la maduración del folículo. Bajando de peso disminuimos el impacto de esta conversión periférica hormonal en cuanto a exceso de estrógenos. Con su índice de masa corporal ideal, podemos iniciar tratamiento de menor a mayor complejidad.

Con información de la Dra. Alejandra Eréndira Ramírez Román, académica del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina.

 

 

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