El vals y los vestidos ya han quedado en el olvido, lo que está de moda es  “embellecerte”, sin importar que para ello el bisturí tenga que jugar un papel importante en tu cuerpo. La operación estética de nariz o rinoplastia, es uno de los cinco procedimientos más solicitados en cirugía plástica en la actualidad, tanto en hombres como en mujeres de todas las edades.

Se trata de una cirugía que permite modificar la forma de la nariz, ya sea por cuestiones estéticas o de salud, debido a defectos de nacimiento, accidentes o para corregir la respiración. Según datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS por sus siglas en inglés) México se encuentra entre los cinco primeros países en el mundo donde más se realiza este procedimiento quirúrgico, por debajo de Estados Unidos, Brasil, Corea del Sur y la India.

La popularidad de esta intervención ha aumentado de tal manera que en los últimos años se ha registrado un incremento de pacientes menores de 17 años, a quienes lo último que les importa es el riesgo que corre su salud, pues su cuerpo aún está en desarrollo y someterse a una intervención podría afectar su madurez física. De acuerdo con el médico Fernando Lujan Olivar, integrante del Subcomité Académico de Cirugía Plástica y Reconstructiva de la UNAM, “la principal razón por la que los jóvenes se operan es estética. Se debe a los modelos culturales, en donde el sinónimo de belleza implica un estilo de vida saludable, peso ideal, líneas corporales armónicas y sin defectos físicos”.

El doctor Luján señala que al no existir alguna normativa que impida a un médico realizar una operación de cirugía estética a un menor de edad, a muchos jóvenes se les ha hecho “fácil” cambiar una celebración tradicional, como los XV años o una graduación, por una transformación de nariz”. Consideran que al no ser prohibida, la intervención no significa un riesgo para su salud”.

La recomendación de los médicos para los padres es que deben identificar el motivo por el cuál surge este deseo del cambio en sus hijos, pues podría ser causa de conflictos inconscientes como una baja autoestima, autoafirmación o algún problema social como el bullying.

 

Con información del Dr. Fernando Lujan Olivar, integrante del Subcomité Académico de Cirugía Plástica y Reconstructiva de la, Facultad de Medicina de la UNAM.

 

 

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