Los labios están formados por nervios que son muy, pero muy sensitivos y el beso apasionado desencadena la formación de  sustancias químicas, las que, a su vez, estimulan la producción de hormonas y activan las células del sistema nervioso.  El beso apasionado, hace que una parte de la mucosa nasal se active, lo que aumenta  la capacidad olfativa  de las personas.  Asimismo,  aumenta al doble la circulación sanguínea lo que ocasiona que los labios se sientan más calientes de lo normal.

A pesar de las sensaciones placenteras que provoca, el beso no es tan inofensivo como se piensa ya que, a través de él se pueden transmitir diversas infecciones como la gonorrea, el herpes labial y la mononucleosis infecciosa.

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad causada en la mayoría de los casos por el virus del Epstein Barr que se contagia a través de la saliva. Por este motivo también se le conoce como la enfermedad del beso o enfermedad de los enamorados.

 

Con información de:

 Dr.  Rodolfo García Contreras, Profesor asociado C Facultad de Medicina, Responsable del Laboratorio  de Bacteriología

 Y María Verónica Hernández Valencia, Médico pasante de Servicio Social

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