Si ya llevas varias semanas con antojos extraños y has empezado a comer elementos como arcilla, papel, piedritas, cabello, ceniza, hielo, gis o incluso objetos metálicos como monedas, lo más seguro es que puedes padecer el Síndrome de Pica.

El Pica es un trastorno de alimentación persistente que se caracteriza por el consumo de sustancias no alimentarias durante un periodo de por lo menos un mes. Esta conducta ingestiva no forma parte de prácticas sancionadas cultural o socialmente.

El nombre de esta enfermedad deriva del vocablo latín pica pica que quiere decir “urraca”, un ave conocida por consumir sustancias incomestibles y robar, conducta que se relaciona con sus rituales de cortejo.

Aunque se presenta principalmente en niños, en realidad son varios los grupos de alto riesgo que pueden padecer esta condición, como las mujeres embarazadas, niños, adultos con alimentación deficiente, autismo y/o con capacidades diferentes.

Pero, ¿por qué sucede? Existen tres posibles hipótesis: la primera es que con ese comportamiento se intenta incrementar los niveles de micronutrientes requeridos en el embarazo. La segunda es que ‘los antojos no alimentarios’ son un efecto secundario de la deficiencia de nutrientes, especialmente niveles bajos en hierro y zinc. La tercera se refiere a un comportamiento protector que de las persona ante patógenos dañinos o químicos, durante tiempos de mayor vulnerabilidad, como el embarazo.

El Pica interfiere en el aprendizaje diario, el desempeño ocupacional y en la calidad de vida, debido a lo contraproducente que resulta este síndrome sobre diversos órganos y sistemas.

Los efectos adversos documentados sobre el Pica incluyen anormalidades de potasio y diversas complicaciones gastrointestinales que van desde las más leves como irritación hasta las más severas como dolor abdominal, perforación, obstrucción e isquemia intestinal. También se han reportado efectos bidireccionales (resultan y contribuyen al Pica) entre los cuales se encuentran incluidos la deficiencia de hierro, las infecciones parasitarias y la exposición a metales como mercurio.

¿Hay alguna manera de prevenir el síndrome?
La mejor manera es que los profesionales de la salud estén siempre alerta ante los síntomas de Pica en pacientes de alto riesgo. Sobre todo los cuidadores de personas con capacidades diferentes deberán identificar conductas, evaluación de heces, revisión constante del historial médico en búsqueda de signos y síntomas asociados a deficiencias o complicaciones del Pica.

 

Con información de la Dra. Mónica Ancira Moreno, Laboratorio de Metabolismo y Fisiología del Embarazo, Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina de la UNAM.

 

 

 

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