La lactancia es la etapa más importante para un bebé desde que nace, lo ideal es que dure mínimo 6 meses en los cuales no es recomendable añadir otros alimentos complementarios a la dieta del bebé a menos que el médico pediatra lo recete, de lo contrario, la ingesta de alimentos adicionales puede fomentar la obesidad en el bebé. La acción de succionar es un reflejo primario, por lo tanto, el bebé comería todo lo que se le acerque sobrecargando su aparato digestivo.

La leche materna aporta en general, hemoglobina y protege al bebé de que sea atacado por virus, bacterias, parásitos y otros patógenos, funciona como una especie de vacuna en los primeros días.

La lactancia se divide en tres etapas:

  • El calostro que tiene apariencia de suero en los primeros tres días, cuya primera secreción debe darse al bebé inmediatamente después del parto; posee un alto contenido de hemoglobulinas, inicia y facilita el proceso en el intestino y riñón del bebé sin sobrecargarlos, la producción de lactobacilos, también ayuda a no sobrecargar otras funciones del cuerpo del bebé, tales como la succión, la respiración o la maduración de su sistema nervioso. Ninguna leche suplemento puede sustituir aún las propiedades del calostro.
  • La leche transitoria que se produce entre el cuarto a octavo día ya no está tan cargada de nutrientes pero provee los necesarios como las vitaminas que permiten la estimulación, el desarrollo y la maduración de niño.
  • La leche madura que se produce a partir del décimo día cuya composición es mayormente agua, las leches de fórmula equivalen a esta leche madura.

A partir del sexto mes de lactancia ya se puede agregar alimentación complementaria sin dejar de lado la lactancia, cuya duración ideal puede ser hasta los dos años de edad.

Según la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Mujeres que se realizó durante el 2015 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública, en México solo el 51 por ciento de los recién nacidos son amamantados por primera vez dentro de la primera hora después del nacimiento, de estos el 54 por ciento son atendidos en instituciones públicas y el 32 por ciento en privadas.

Esto puede deberse a los protocolos que se siguen dentro de cada tipo de hospital, por iniciativa oficial, los hospitales del sector público deben generar el contacto inmediato entre madre y bebé para su alimentación. Por el contrario, las instituciones privadas siguen diversos procedimientos a partir de que se da el parto para el cuidado y entrega del bebé.

Sin duda, el periodo de lactancia también ayuda a la madre tener una recuperación óptima, el útero regresa a su tamaño, disminuye el sangrado, baja de peso, previene enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión o cáncer de mama. Debido a la gran importancia que tiene la lactancia en la nutrición del bebé, la madre debe evitar el consumo de drogas, alcohol, alimentos que puedan producir bacterias como las carnes rojas y medicamentos que intervengan con el ácido fólico porque el bebé puede presentar una deficiencia de vitamina B. También se recomienda consumir moderadamente la sal natural de mar, ácido fólico, leche, alimentos ricos en hierro, mantener la higiene y lubricar constantemente las mamas para evitar grietas y resequedad.

 

Con información la Doctora  María del Carmen Aguirre García, Profesora de asignatura de la Facultad de Medicina del área de Posgrado de la UNAM.

 

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