En nuestro cuerpo ocurren todo tipo de acciones y reacciones a diario. Algunas pueden ser molestas y algunas otras incluso bastante desagradables, los abscesos, por ejemplo.

Pero ¿sabes cómo identificar alguno? Pues bien, primero veamos qué son: un absceso es una lesión de contenido líquido purulento que corresponde a las llamadas piodermias o enfermedades bacterianas de la piel. La humedad, obesidad, sedentarismo y ser portador de la bacteria staphylococcusaureus en ombligo o manos, son los principales factores que los ocasionan.

Hay diversos tipos de abscesos en la piel, la mayoría son bacterianos, caracterizados por enrojecimiento, aumento de temperatura local y contenido blanquecino o amarillento. También existen los llamados abscesos “fríos”, que aparecen por diferentes causas, una de ellas es por micobacterias.

Cuando existe un absceso, hay presencia de una lesión subcutánea, con aumento de volumen en la zona y aumento de la temperatura con inflamación, dolor y/o una zona blanquecina o amarillenta que puede drenar.

Aunque un absceso sea una infección localizada, ésta puede pasar al torrente sanguíneo y generar una infección generalizada (sepsis) y en casos más raros, las infecciones bacterianas cutáneas generan insuficiencia renal.

Aunque no existe una forma específica de prevenirlos, se recomienda evitar usar ropa ajustada, mantener aseo adecuado de manos, ombligo, ano y mantener peso normal.

 

Con información de la Dra. Rosa María Ponce, Dermatóloga del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.

 

 

 

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