Existe un grupo de testigos poco considerados en una escena de crimen que pueden brindar más información de lo que se podría imaginar. Nos referimos a los insectos, los cuales son objeto de estudio para la Entomología Forense y que pueden fungir como testigos no humanos determinantes a la hora de resolver un crimen o alguna implicación legal.

Cuando un cuerpo entra en proceso de descomposición, después de 72 horas se comienza a perder información muy valiosa para poder determinar sus causas de muerte, sustancia involucradas, lugar del descenso, entre otras. La Entomología Forense, en su rama médico legal, se aplica principalmente para poder calcular el intervalo post-mortem, es decir, el tiempo que ha transcurrido desde que un cadáver o un proceso en descomposición es descubierto hasta el momento en que los insectos o fauna asociada a estos procesos ha llegado a ese cadáver.

Uno de los primeros organismos en llegar a una descomposición cadavérica son las moscas, ya que cuentan con un sistema que les permite detectar a largas distancias estos procesos. Sin embargo, su principal actividad no es el alimentarse, sino la de depositar sus huevecillos en la materia en descomposición para que posteriormente emerjan sus larvas las cuales se alimentarán de este cadáver.  La labor surge en determinar la edad que tengan las larvas depositadas, calculando así el tiempo que llevan ahí, considerando las condiciones meteorológicas del lugar.

Foto: Pamela Gómez

En la Licenciatura de Ciencia Forense, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo de alumnos y académicos, a cargo del doctor Carlos Pedraza Lara, está trabajando en documentar y catalogar los organismos involucrados en los procesos legales, de forma que cada uno de ellos tenga una base de datos asociada con información gráfica, geográfica y una colección de tejidos.

Una vez que esté listo, el catálogo quedará a disposición de la nación, ya que actualmente no existe un sistema que incorpore la diversidad de especies que podemos encontrar en el país. “Hace falta un esfuerzo nacional para que la información pueda ser puesta a disposición de los usuarios finales. Lo que estamos haciendo es un trabajo muy importante, probablemente uno de los esfuerzos más importantes en México para documentar la fauna de insectos”, asegura el doctor Pedraza.

De esta manera podríamos encontrar datos que nos ayude a saber si una persona o una mascota ha sido abusada o ha habido negligencia en su trato, determinar si un cadáver ha sido trasladado del lugar de su descenso, saber si un cuerpo contenía sustancias tóxicas que le indujeron a la muerte o determinar el tiempo que lleva en descomposición, esta información manejada de manera adecuada, podría darle un giro a los juzgados en México.

 

Con información del doctor Carlos Pedraza Lara, Profesor de la Licenciatura en Ciencia Forense, UNAM.

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