Cuando se habla del sueño existen muchos mitos, uno de ellos es recuperar el sueño perdido debido a las desveladas. Sin embargo, tratar de obtener el sueño que perdimos acostándonos más temprano sólo provoca que nos despertemos mucho antes de lo necesario.

Otro de los mitos es levantarse tarde en fin de semana, descansar o dormir una siesta,  pero esto solo provocará dificultad para el inicio del sueño la siguiente noche, incluso provocar el sueño con el consumo de alcohol puede dar la sensación de dormirse rápidamente pero incrementa la necesidad de orinar y consecuentemente, despertar.

Entonces ¿por qué es tan complicado recuperar el sueño no obtenido? A diferencia de lo que parece, el dormir ha sido definido como un proceso fisiológico dinámico y complejo; que ocupa la tercera parte de nuestra vida. Se dice que es dinámico, porque se dan múltiples reacciones fisiológicas de manera simultánea y es complejo porque las mismas interactúan durante el tiempo que se duerme (cambios hormonales, neuroquímicos y conductuales). El resultado de la interacción de estos procesos es lo que conocemos como ciclo sueño (sueño ligero, profundo, de movimientos oculares rápidos y vigilia). Desvelarse provocará que al iniciar el sueño se observen cambios en la duración de sus fases (fenómeno conocido como rebote de sueño) y esto afectará de manera directa al siguiente periodo de vigilia (sensación de sueño no reparador y dificultad para levantarse).

Por lo anterior, es mejor identificar la necesidad de tiempo de sueño nocturno para cada quien; acostarse y levantarse en un horario estable; moderar el consumo de alimentos o bebidas con efecto estimulante o depresor del sistema nervioso, evitar el abuso en el tiempo de descanso y siesta y realizar actividad física de manera regular. Todo esto con el objetivo de optimizar la calidad del sueño, disfrutar de bienestar durante el día y no tener necesidad de “recuperar el sueño que se ha perdido en las noches previas”.

 

Con el información del Dr. Ulises Jiménez Correa Responsable de la Clínica de Trastornos del Sueño División de Investigación, Facultad de Medicina, UNAM.

 

 

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