Nota: Eric Ramírez
Infografía: Pamela Gómez

Quizá uno de los sentimientos más difíciles a los que se enfrentan las madres y los padres es cuando sus hijas e hijos se enferman por primera vez. Se preguntan “¿qué hice mal?” y se sienten frágiles ante la incertidumbre de la enfermedad que acecha.

Para muchos el siguiente paso sería ir al doctor a que atienda la enfermedad, sin embargo, hay quienes prefieren los remedios caseros, los cuales no siempre benefician a las y los pacientes. Por ello, este recuento de molestias, síntomas o enfermedades por las que más se acude al pediatra, pretende brindar información adecuada para actuar de forma correcta.

  1.   Dolor de garganta y escurrimiento nasal: Estos síntomas son la causa más común de consulta, principalmente en otoño e invierno. Para prevenirlos se recomienda tener cuidado con los cambios de temperatura, abrigar correctamente a los infantes, lavado de manos constante y enseñar el estornudo de cortesía. En la mayoría de los casos puede tratarse de Faringitis o Rinofaringitis, por lo que se debe evitar la automedicación y recordar que cerca del 90% de estas infecciones son de origen viral y no requieren antibiótico. Por otro lado, es recomendable la lactancia materna por lo menos hasta los dos años de edad, de esta forma disminuyen la frecuencia, gravedad y duración de las infecciones.
  2.   Dolor de oído: La causa más común es por el llamado síndrome del nadador, en donde el ingreso de agua a este órgano puede causar una infección. Para contrarrestarlo se recomienda el uso de protectores en los oídos y enseñarles a sonarse la nariz con la boca abierta. En el caso de infantes que aún toman biberón, se debe evitar que lo hagan en posición horizontal. Este problema también puede estar asociado a una infección en la nariz, garganta o laringe. 
  3.   Infección de vías urinarias: Un problema frecuente pero a veces poco considerado. Para prevenirlo se recomienda enseñarles a secarse bien sus genitales después de ir al baño y evitar que se aguanten las ganas de orinar, principalmente por estar jugando. En las niñas, se aconseja que utilicen una muda de ropa interior en el día y otra en la noche.  
  4.   Problemas de la piel: La mayoría corresponde a lesiones cutáneas leves y aisladas. En el caso de las y los bebés, la más frecuente es la denominada dermatitis del área de pañal, que requiere evaluación clínica para indagar qué lo está favoreciendo. Se debe evitar la automedicación con cremas o pomadas, sobre todo aquellas que contengan esteroides. En niñas y niños mayores es frecuente la lesión secundaria a un piquete de mosco, que puede ocasionar una infección. Para prevenir picaduras  lo recomendable es usar protectores contra insectos, tener cuidado con el entorno y el uso de mosquiteros. 
  5.   Traumatismos por accidentes: Las niñas y los niños suelen tener mucha energía, están explorando el mundo y por ende se encuentran en una situación de riesgo constante. Si hay un accidente lo ideal es guardar la calma, lavar la herida y hablar de lo que pasó. Debemos procurar un hogar seguro, con protectores para puertas y contactos eléctricos, además de enseñarles a estar alejados de áreas de peligro, como la cocina o las escaleras y mantener bajo estricta protección medicamentos y líquidos para limpieza del hogar. 
  6.   Infecciones respiratorias bajas: Éstas dependen de la edad de los infantes y la época del año. Son infecciones que afectan bronquios y/o pulmones, que en principio se manifiestan con síntomas de vías respiratorias superiores, y posteriormente se pueden agregar tos intensa, dificultad respiratoria y fiebre. El consejo es tener una buena higiene con sus vías respiratorias, lavarse las manos constantemente y si hay alguien en casa con algún síntoma de enfermedad, debe usar cubrebocas. Es importante que los padres estén informados de los signos de alarma para sospechar este tipo de infecciones.
  7.   Dolor de piernas o articulaciones: Los síntomas más comunes son dolor en las piernas y en el tórax, que a la vez están relacionados con la actividad física y la forma de dormir, frecuentemente corresponden al llamado “dolor de crecimiento”. Para contrarrestarlo se recomienda actividad física. Asimismo, la madre y el padre deben saber que esos dolores no son problemáticos y aprender a reconocer aquellos que deben ser evaluados por un médico.
  8.   Diarrea: También conocida como gastroenteritis aguda. En niños menores de 2 años es la principal causa de rotavirus. Actualmente las vacunas han sido el principal medio de prevención, pero sigue habiendo infecciones intestinales de otras causas, ya sean bacterianas o parasitarias. Lo más importante es el lavado de manos y cuidar la preparación y conservación de los alimentos.
  9.   Problemas conductuales: Algunos problemas tienen que ver con la rebeldía de los niños, como no querer comer, tener una actitud retadora, no avisar para ir al baño o postergar su sueño, entre otros. En este caso, lo ideal es que las madres y los padres sean firmes con sus reglas y no pierdan la comunicación con sus hijas e hijos, en algunos casos se requiere ayuda profesional.

Es importante siempre acudir con un especialista y no automedicar  o usar remedios caseros o con hierbas, potencialmente riesgosos o sin instrucciones médicas previas. 

 

Con información del Doctor Héctor Jaime González Cabello, Pediatra y Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM.