Nota: Karen Hernández
Ilustración: Elvia Hernández 

Los riñones son órganos pares con forma de frijol y tamaño aproximado de un puño, situados en ambos lados de la región dorsolumbar, justo debajo de las costillas. Están conformados por millones de unidades funcionales llamadas nefronas, las cuales se encargan de filtrar, reabsorber y secretar desechos metabólicos.

Forman parte del sistema urinario junto con los uréteres, la vejiga y la uretra, en donde se encuentra una de las principales funciones de los riñones, la excretora, que es en donde se eliminan las toxinas del cuerpo por medio de la orina.

Estos órganos liberan tres importantes hormonas: la eritropoyetina o EPO, que estimula las células madre de la médula ósea para la producción de glóbulos rojos y con esto evita la anemia; la renina, que permite mantener la presión arterial en niveles normales; y el calcitriol, la forma activa de la vitamina D, sin esta sustancia la absorción de calcio sería de forma parcial, y esto sirve para que se lleven a cabo varias funciones metabólicas como darles mineralización a los huesos y equilibrio químico normal en el cuerpo.

Los riñones también se encargan de eliminar el sodio que sobra en el organismo, mantienen el equilibrio de agua y electrolitos, y del pH del cuerpo.

La diabetes y la presión arterial alta son las enfermedades sistémicas más comunes de la enfermedad de los riñones. En cuanto a enfermedades primarias encontramos la glomerulonefritis, que es la inflamación de los glomérulos y se manifiesta por síndrome nefrótico, es decir, que el riñón excreta una cantidad excesiva de proteínas.

La única forma de saber si se tiene alguna afectación renal en una etapa inicial es a través de las pruebas y exámenes indicados por un médico. Conforme avanza, se puede detectar hinchazón en los tobillos, piernas o párpados. Otra forma de saber si los riñones se dañan es la hipertensión arterial o que se presente orina con sangre.

Para prevenir enfermedades en estos órganos, se recomienda tener hábitos de alimentación adecuados, hacer ejercicio, evitar el sobrepeso y obesidad, controlar la glucosa y la presión arterial. 

Es posible vivir con un solo riñón, aunque se deben tomar medidas de cuidado como una alimentación saludable, mantener un control en la ingesta de proteínas y sal, no fumar y mantener un peso adecuado.

 

Con información del Doctor Pedro Trinidad Ramos, Médico Nefrólogo, Hospital de especialidad Centro Médico Siglo XXI.