Estrés: el enemigo público

 

En la actualidad, el ambiente de las grandes ciudades cosmopolitas como la Ciudad de México, se caracteriza por las grandes cantidades de gente, de tránsito, de competitividad empresarial y laboral, lo cual puede generar situaciones de estrés, el cual surge básicamente de dos elementos: una situación o evento estresor y la capacidad de respuesta o adaptabilidad de una persona para enfrentarse a dicha circunstancia.

Cuando suceden eventos estresantes de manera breve, aislada y poco constante, no repercutirán en la salud de la persona que se expone a ellos. Sin embargo, el estrés agudo es aquel que surge por una preocupación específica y profunda, lo que genera sudoración en las manos, inquietud, o aceleración en la respiración y en la frecuencia cardiaca. Cuando este estrés se vuelve demasiado constante, repetitivo y se añaden otras circunstancias estresantes, se vuelve crónico, lo que genera trastornos del sueño, irritación, desesperación, ansiedad y fatiga. Los largos periodos de estrés crónico, a su vez, pueden generar daños en el sistema endócrino, en las estructuras cerebrales directamente relacionadas a las emociones y al metabolismo, lo que puede desarrollar resistencia a la insulina, obesidad, enfermedades autoinmunes e incluso, infarto agudo al miocardio. Es muy importante llevar una dieta saludable, realizar actividades recreativas o físicas y mantener buenos hábitos de sueño para prevenirlo.

 

Con información del Dr. Benjamín Guerrero, Coordinador clínico del programa de salud mental del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, UNAM.

 

¿Padeces tripofobia?

 

La tripofobia es un malestar que genera la sensación de horror, asco, picazón, comezón, inquietud o “piel de gallina” al ver imágenes de hoyos o figuras geométricas muy repetitivas y juntas. Sin embargo, existe un debate entre los especialistas sobre si se puede considerar como una fobia o no, ya que a diferencia de estas, la tripofobia no provoca un pánico incapacitante, algunos concluyen que se trata de una sugestión como parte de un mecanismo natural de protección ante algunos bichos peligrosos como hormigas o abejas entre otros.

 

Con información del Dr. Benjamín Guerrero, Coordinador clínico del programa de salud mental del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, UNAM.

 

 

La depresión es una enfermedad que debe ser tratada

 

Anteriormente, se creía que la depresión se trataba de una actitud frente a la vida; actualmente, se sabe que en realidad es una enfermedad que tiene que ver con el funcionamiento del cerebro y la alteración de los neurotransmisores, por lo que es importante buscar ayuda profesional para obtener un tratamiento adecuado.

 

Con información del Dr. Benjamin Guerrero López, Coordinador del programa de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Estrés agudo tras el sismo

Estrés agudo tras el sismo

 

Septiembre sorprendió a los mexicanos con dos sismos que cimbraron el sureste y el centro del país los días 7 y 19, respectivamente. Entre destrucción, pérdidas y réplicas, gran parte de la población permanece en una etapa de incertidumbre.

Tras los siniestros, sentimos miedo continuo porque estamos en un estado “hiperalerta”, como una respuesta natural de nuestro organismo cuando estamos en peligro.

Aunque no todos reaccionamos de la misma manera, alrededor del 70 por ciento de las personas en estos sucesos van a presentar miedo, tensión, incertidumbre o angustia, pero la gran mayoría mejorarán en los días posteriores.

Una forma efectiva de disipar el sentimiento de vulnerabilidad que aparece en situaciones de crisis es compartirlo. Las redes de apoyo, institucionales, familiares y comunitarias van a contribuir a superar el pánico y la crisis nerviosa.

Es importante que, entre familiares, vecinos, amigos o compañeros de trabajo, hablemos de cómo nos sentimos, de cómo la estamos pasando, de nuestros miedos. Esto va a ayudar a que estemos más tranquilos, que tengamos un sentimiento de que hay alguien que nos puede ayudar.

Probablemente algunas de las personas que reaccionaron con mucho miedo, fue porque vivieron el sismo de 1985 o algún otro tipo de situación traumática, lo cual los expone a un riesgo mayor de padecer ansiedad, depresión, estrés postraumático o estrés agudo, uno de los más frecuentes.

Por esta razón, el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina abrió sus puertas a la población en general para brindar apoyo psicológico y psiquiátrico. El servicio continúa entre semana, en un horario de 10 a 18 horas. También se puso a disposición de los afectados un centro de atención telefónica en los números 5623-2291 y 5623-2127.

Si tú ya viviste una situación traumática previa y en la actualidad sientes mucho miedo. Si no la habías tenido, pero no puedes dormir, tienes pesadillas constantes, sientes que la vida no vale la pena, o te sientes irritable, es mejor acudir a una valoración psicológica para saber qué está pasando.

 

 

Con información del Doctor Benjamín Guerrero López, Departamento de Psiquiatría y Salud Mental.