Hoy se conmemora Día Mundial del Niño Prematuro

 

El periodo normal de gestación en un embarazo es de 37 a 42 semanas, popularmente conocido como ‘de 9 meses’. En algunas ocasiones el parto se presenta antes, entre la semana 22 y la semana 36 con 6 días, dando a luz a un bebé que se dice prematuro porque sus órganos no han alcanzado la madurez necesaria para la supervivencia. Se puede presentar a cualquier edad de la vida reproductiva de una mujer, sin embargo, es más frecuente en mujeres adolescentes de bajos recursos y en los países subdesarrollados debido a la falta de información, falta de apoyo familiar al tratar de ocultar su embarazo y a una alimentación carente de los nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé.

El ácido fólico tiene una participación importante para evitar un parto pre término o anticipado y la malformación en el sistema nervioso central del bebé. Un bebé prematuro puede presentar diversas afectaciones como problemas respiratorios, digestivos, inmunológicos, es decir, que no genera los anticuerpos necesarios para combatir las bacterias que causan infecciones; problemas con su desarrollo psicomotriz, esto es, que se sentará, gateará, y caminará tardíamente, así como en el control de sus esfínteres; problemas neurológicos, con el habla y de aprendizaje. Es sumamente importante que toda mujer embarazada acuda a revisión médica desde la primer sospecha de embarazo y ausencia de la menstruación para dar un seguimiento frecuente a su embarazo y así evitar cualquier anomalía.

1 de cada 10 recién nacidos vivos es prematuro. La primer causa de mortalidad en bebés en su primer año de vida es la prematurez, y la segunda en sus primeros 5 años de vida. 7mil bebés mueren al día en el mundo por prematurez.

Con información de la Dra. Teresa Fuentes Sancén, Profesora de Asignatura del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina, UNAM., terefs3009@gmail.com

Esto le ocurre a tus pulmones cuando fumas

Esto le ocurre a tus pulmones cuando fumas

La mayoría de la gente que fuma comienza a hacerlo en la pubertad o adolescencia por imitación o presión social, desde ese momento los pulmones empiezan a deteriorarse. Aunque se deje de fumar, el daño sigue de una manera más lenta pero continúa y se pueden llegar a desarrollar diversas enfermedades, entre ellas, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

La EPOC es una enfermedad que se caracteriza por una limitación al flujo de aire, generalmente progresiva, causada por una inflamación anormal de los pulmones ante gases como el humo del tabaco.

Otros factores que pueden causar EPOC, son el humo de leña o carbón, la polución ambiental y la inhalación de sustancias químicas industriales como polvos o solventes.

¿Cómo actúa la EPOC?

De la tráquea se desprenden dos conductos llamados bronquios que la conectan con los pulmones, éstos se ramifican, a su vez, en conductos más pequeños llamados bronquiolos y en el extremo de los bronquiolos encontramos a los alveolos que se encargan de intercambiar el oxígeno del aire que inhalamos, por el bióxido de carbono que exhalamos. Con el humo o aire contaminado los bronquios y bronquiolos se inflaman y se disminuye el espacio por donde circula el aire.

Si la presión aumenta por la inflamación constante de los bronquiolos, los alveolos rompen las paredes que los dividen entre ellos aumentando considerablemente su tamaño. Entonces el aire puede entrar pero ya no sale fácilmente, el pulmón aumenta progresivamente su volumen y deja de realizar correctamente su función.

Los síntomas de la EPOC son:

– Sensación de falta de aire o también llamada disnea al correr, caminar o subir escaleras
– Tos que habitualmente se presenta por las mañanas con o sin flemas
– Ruidos como silbidos y ronquidos bronquiales por la circulación forzada de aire
– Manos y uñas moradas por la falta de oxígeno en etapas avanzadas

Para realizar un diagnóstico correcto de la EPOC se debe realizar:

– Historia clínica
– Exploración física
– Radiografía de tórax
– Gasometría arterial, que sirve para medir la cantidad de oxigeno y CO2 que se encuentra en la sangre, entre otros gases.
– La espirometría es la prueba más precisa para diagnosticar la EPOC porque mide el volumen respiratorio forzado y es posible realizarla en el consultorio médico.

Otras medidas que se deben tomar es que toda persona con EPOC, se vacune contra la influenza y neumonía, se deben prevenir las infecciones agredas y otras enfermedades de carácter respiratorio.

Para tratar eficazmente a un paciente con EPOC lo más indispensable es que deje de fumar o exponerse a humos y sustancias tóxicas, la administración de oxígeno por lo menos 15 litros por día y medicamentos bronquiodilatadores, el uso de nebulizadores y otros medicamentos.

Con información del Dr. Leon Green Schneeweiss, Ex jefe de Cirugía de Tórax del Instituto Nacional de Cancerología, leongreens@hotmail.com

¿Bebedor social o alcohólico?

La encuesta nacional de adicciones ha mostrado que aproximadamente un 70% de la población entre 15 y 65 años consume alcohol. Aproximadamente el 7% de la población tiene problemas con su manera de consumir alcohol y se vuelve una adicción, manifestándose como alcoholismo.

Se le llama adicción a toda conducta placentera en la cual el individuo pierde el control sobre el consumo de alguna sustancia. En el caso del alcoholismo, el paciente tiene problemas para mantenerse sobrio, si pasan algunas horas o días sin que consuma alcohol, presenta ansiedad e inquietud por beber alcohol e incluso en algunos casos, el paciente llega a pensar que si no consume alcohol puede morir, su consumo de alcohol sobrepasa al antojo y más que un antojo se genera una necesidad.

¿Cómo actúa el alcohol en nuestro cuerpo?

La molécula del alcohol se mete a nuestro cerebro cuando se ingiere y digiere, interviene en el sistema cerebral llamado ‘sistema de motivación y de recompensa’, el cual está formado por núcleos y esos núcleos, a su vez, se forman por las neuronas que liberan dopamina, misma que liberamos cuando experimentamos algo que nos provoca felicidad y placer. El alcohol y las drogas liberan masivamente dopamina con su consumo, y es el principio para que una persona desarrolle tolerancia a estas sustancias y se vuelva adicta.

La tolerancia es la resistencia que una persona va adquiriendo con el consumo de alcohol, es decir, si al principio de mareaba con una copa de vino, después necesitará dos copas para sentir el mismo efecto, luego tres, y consecutivamente va ascendiendo la cantidad de alcohol.

La adicción, como tal, surge como resultado de la vulnerabilidad que depende del comportamiento de sus genes. Actualmente se está intentando demostrar mediante estudios de laboratorio que existe cierta carga en la genética de una persona si sus padres o abuelos han sido consumidores asiduos del alcohol. Sin embargo, pueden existir casos en los que quizá ni los abuelos, ni los padres de una persona hayan sido consumidores, pero esta persona se expone a la debilidad de ingerirlo por la presión social de amigos, compañeros u otras personas inmersas en su entorno, entonces es posible que genere modificación en el comportamiento de sus genes y de esta manera pueda trasmitir esta nueva carga genética hacia sus hijos o nietos.

El consumo excesivo de alcohol por largos periodos, no solo acarrea problemas sociales, sino también de salud, entre los riesgos más importantes se encuentra la pérdida de la memoria, cirrosis hepática, cuando el hígado se daña también daña a la circulación y aparecen várices, algunas várices esofágicas se pueden reventar y provocar el vómito de sangre, puede acumularse suero de la sangre en la cavidad abdominal, también llamada ascitis; demencia, infartos al corazón o cerebrales, trastornos de sueño y de alimentación.

¿Cómo se desarrolla la adicción al alcohol?

La primera etapa de la adicción se conoce como reforzamiento positivo y es en la que se encuentra la mayoría de la gente que bebe porque le gusta, porque le genera placer, sin embargo, las personas que ya desarrollan la tolerancia y conforme se va aumentando el consumo de alcohol por periodos prolongados, llegan a pasar de la tolerancia a la dependencia.

En la fase de la dependencia, la persona ya se siente mal por la falta de alcohol, entra en crisis de ansiedad, sed, desesperación, esto se conoce como reforzamiento negativo, en algunos casos de adicción muy avanzados, la persona llega a generarse la idea de que si no consume alcohol podría morir.

Luego viene la fase de las recaídas. Las personas que comienzan a tener problemas graves de ámbito social, familiar, personal, de salud o laboral toman la decisión de dejar el alcohol, pueden someterse a un tratamiento por cierto tiempo, sin embargo, la persona aún es sumamente vulnerable y se expone a situaciones de debilidad que generalmente le harán recaer y es cuando la persona debe contar con mucho apoyo de otras personas cercanas.

El tratamiento de rehabilitación es muy difícil para una persona adicta y es muy importante realizar todo un diagnóstico clínico, ya que muchas personas además de manifestar la dependencia por el alcohol, también pueden presentar algún trastorno psicológico o psiquiátrico como depresión, ansiedad o trastorno de bipolaridad, entre otros.

Los hombres, por genética, tienen mayor ‘resistencia’ al alcohol, ya que, a diferencia de las mujeres, los hombres tienen unas enzimas en el intestino que ayuda a degradar más fácil y rápido el alcohol, por eso se dice que los hombres ‘aguantan más’.

No es malo el consumo de alcohol siempre y cuando se haga moderadamente y sin llegar a altos grados de embriaguez, es importante valorar la salud y evitar o prevenir cualquier afectación que pudiera generar el alcohol por su consumo alto y prolongado, se debe buscar ayuda oportuna cuando se empieza a perder el control en la manera de beber, esto hará una gran diferencia en la vida del consumidor.

Con Información del Dr. Óscar Prospéro, Investigador Titular C de tiempo completo del Sistema nacional de investigadores, Departamento de fisiología de la UNAM, opg@unam.mx

Un susto no provoca diabetes, un estilo de vida descontrolado sí

 

México es el país con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas, y el primero en obesidad infantil, resultado: el sexto lugar en diabetes.

La insulina es la hormona producida por el páncreas que permite que el azúcar o glucosa que obtenemos de los alimentos sea aprovechada como energía para que tu cuerpo pueda realizar todas sus funciones de manera adecuada.

El exceso en el consumo de azúcar logra que la insulina se gaste rápidamente. Cuando esto ocurre, el páncreas ya no tiene la capacidad para producir insulina, o produce insulina de muy baja calidad, también conocida como resistencia de insulina, esto evita que las células transformen el azúcar en energía y sea aprovechada, por el contrario, la glucosa se acumula en la sangre y entonces se presenta la diabetes. Por lo tanto, el exceso de alimentos y del consumo de azúcar hace que el páncreas trabaje a marchas forzadas, así es como nos acabamos la insulina que produce.

Según la estatura, nuestro cuerpo produce entre 12 y 20 gotitas de insulina, equivalentes a 12 y 20 cucharadas de azúcar, un refresco mediano contiene 16. Además un vaso de jugo pequeño de cuatro dedos de alto es equivalente a 4 tortillas, uno mediano de 8 dedos de alto, a 8 tortillas, y el refresco grande, a 14 tortillas.

Existen varios tipos de diabetes, los más comunes son la diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 y diabetes gestacional.

La diabetes tipo 1 es aquella en la que hay una destrucción total de las células del páncreas, por lo tanto la producción de insulina debe ser reemplazada con fármacos cada vez que existe una ingesta de alimentos. Puede darse en personas de cualquier edad, aunque generalmente se desarrolla en niños o jóvenes. Las personas con diabetes tipo 1 deben inyectarse insulina todos los días para aprovechar la energía de los alimentos. Este tipo de diabetes en las primeras fases suele ser asintomática, pero en la tercera etapa de su desarrollo suele presentar síntomas muy bruscos como el azúcar muy alto en la sangre y pérdida de conocimiento.

La diabetes tipo 2 es la más frecuente, el 90% de casos son de este tipo de diabetes. También se caracteriza por la pérdida de las funciones de las células del páncreas, pero es gradual y no siempre requiere del reemplazo total de la insulina, se produce poca insulina o de mala calidad. Se desarrolla por no llevar un estilo de vida sano, comer en exceso más de lo que nuestro organismo puede procesar, falta de ejercicio, estrés y obesidad. Entre los síntomas destaca el tener mucha hambre, sed, deseos muy frecuentes de orinar y heridas que no cicatrizan.

La diabetes gestacional es la que se presenta en algunas mujeres embarazadas por el exceso de trabajo que requiere la gestación del bebé. Se caracteriza por la resistencia de insulina y desaparece después del parto, sin embargo, las mujeres deben hacerse la prueba de la curva de tolerancia a la glucosa después de 6 semanas del parto y posteriormente cada año, ya que existe la posibilidad de que sean propensas a desarrollar diabetes tipo 2.

No todas las personas que viven con diabetes presentan complicaciones si llevan un estilo de vida sano, la alimentación adecuada, si se realizan la administración oportuna de sus medicamentos y de insulina en caso de necesitarla, además de hacer ejercicio y monitorear constantemente sus niveles. Generalmente, las personas que presentan complicaciones son aquellas que no se cuidan o que viven con mucho descontrol a partir de que se les diagnostica la diabetes. En estos casos, las complicaciones pueden generar daño en la piel, en el riñón, infarto cardiaco o cerebral, porque además de azúcar, las arterias van acumulando grasa y colesterol, entonces se tapan y ocurre alguno de estos dos eventos, así como pueden llegar a la amputación del pie, diálisis o ceguera.

Para vivir adecuadamente con diabetes o evitarla es necesario seguir una dieta balanceada y saludable, evitar bebidas azucaradas como refrescos, jugos, agua de sabor o fruta; se debe tomar agua natural, cuidar el peso ideal de acuerdo a la estatura, la cintura no debe rebasar los 80cm en mujeres y 90cm en hombres; se recomienda hacer ejercicio físico, caminar de 3 a 5 km o de 15 a 20 min al día, evitar las grasas en exceso, respetar los horarios y porciones de comida.

Con información de la Dra. Victoria Rajmé Haje, Directora de EduSalud, dra.rajme@gmail.com

El chocolate amargo, enemigo de la hipertensión

El chocolate amargo, enemigo de la hipertensión

El chocolate ha sido una golosina y alimento muy disfrutado a nivel mundial durante mucho tiempo, por lo que se ha comercializado en distintos tipos de productos que provienen del cacao. Las semillas de cacao son molidas y dan como resultado un polvo completamente natural y sin aditamentos. La cocoa es, por su parte, un ingrediente compuesto, procesado y refinado que sirve para elaborar barras, pasteles y cremas untables.

El chocolate es, finalmente, un producto hecho a base de un porcentaje de extracto puro de cacao, mantequilla de cacao, azúcar y leche.

En 1944, el doctor estadounidense Benjamin H. Kean publicó que los indios Kuna de Panamá casi no presentaban casos de hipertensión, lo cual se asociaba al gran consumo de cacao como parte de su dieta. A partir de entonces se sabe que el chocolate contiene diversos activos biológicos con grandes propiedades antioxidantes, anticancerígenas y que fortalecen al corazón, también contiene otras sustancias que se encargan de reducir la absorción del colesterol; así como fibra, potasio y cobre.

Para que un chocolate sea verdaderamente sano y proporcione sus mayores beneficios a la salud, debe ser totalmente oscuro o también llamado amargo, es decir, debe contener la menor cantidad posible de leche y azúcar. De esta manera será mayor el porcentaje de cacao, que al menos debe ser del 70%. Los chocolates dulces, con leche o blancos, en realidad no aportan beneficios a la salud, su composición es mayormente de azúcar y grasa.

Diversos estudios han demostrado que el consumo del chocolate negro o amargo previene la hipertensión arterial, disminuye la posibilidad de formar placas de grasa en las arterias, así como la elevación de colesterol y triglicéridos, también ayuda a prevenir enfermedades del corazón y diabetes. Su consumo diario ha demostrado una ligera disminución en la presión arterial que resulta muy significativa a corto plazo.

Se han reportado efectos positivos con el consumo diario desde 13.5 a 200 gramos de chocolate negro, una barra estándar es de 40 gramos en promedio.

Sin duda, el chocolate amargo tiene un gran impacto positivo en la salud del ser humano, especialmente al prevenir la hipertensión, enfermedad silenciosa que puede ser mortal.

 

Con información de la Dra. Mónica Montserrat Ancira Moreno, Investigadora y docente de la Facultad de Medicina, UNAM.