¿Qué es la osteoporosis?

 

 

Esta enfermedad se puede definir como una reducción de la masa en los huesos, lo que los hace porosos y modifica su arquitectura normal, generando la pérdida de fuerza y resistencia e incrementando el riesgo de fracturas.

La mayoría de las personas que tienen osteoporosis no saben que la padecen hasta presentan una fractura, por lo se podría decir que no hay signos o síntomas indicativos de la enfermedad, ocasionando que en la mayoría de los casos se diagnostique cuando el hueso ya está muy dañado. Las fracturas más comunes son de la columna vertebral, la cadera y la mano.

Los factores de riesgo los podemos dividir en dos:

  1. No modificables son los genéticos como ser mujer, edad avanzada, raza blanca y condiciones fisiológicas como la menopausia, el embarazo y la lactancia.
  2. Factores modificables y de más alto riesgo son fumar y beber alcohol en exceso, obesidad, bajo consumo de calcio, nula o escasa actividad física y el sedentarismo.

Existen enfermedades y medicamentos que pueden acelerar el riesgo de padecer osteoporosis, como lo son las enfermedades endocrinológicas, donde hay alteraciones hormonales o enfermedades reumatológicas, que pueden provocar osteoporosis, como es el caso de la artritis reumatoide.

Actualmente existen estudios para poder medir la cantidad de masa ósea, denominados densitometría ósea, así como algunos exámenes de laboratorio para ver cómo se encuentra el calcio, el fósforo, el magnesio,  las hormonas paratiroidea y paratohormona, que intervienen en el proceso normal de formación de huesos.

Nuestro cuerpo sólo necesita un gramo de calcio al día para mantener en buen estado nuestros huesos. En dado caso que ya se padezca la enfermedad el tratamiento dependerá de la causa que este provocando éste problema en los huesos como puede ser modificación en el estilo de vida, hacer ejercicio, tener una dieta con alimentos ricos en calcio como los lácteos, leche, yogurt, queso, mantequilla, nueces, almendras. En en caso de ser necesario el médico puede recetar medicamentos para suplir estas deficiencias y frenar el daño al hueso.

Con información del Doctor José Halabe Cherem, jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Los beneficios de la leche materna

 

La lactancia es la etapa más importante para un bebé desde que nace, lo ideal es que dure mínimo 6 meses en los cuales no es recomendable añadir otros alimentos complementarios a la dieta del bebé a menos que el médico pediatra lo recete, de lo contrario, la ingesta de alimentos adicionales puede fomentar la obesidad en el bebé. La acción de succionar es un reflejo primario, por lo tanto, el bebé comería todo lo que se le acerque sobrecargando su aparato digestivo.

La leche materna aporta en general, hemoglobina y protege al bebé de que sea atacado por virus, bacterias, parásitos y otros patógenos, funciona como una especie de vacuna en los primeros días.

La lactancia se divide en tres etapas:

  • El calostro que tiene apariencia de suero en los primeros tres días, cuya primera secreción debe darse al bebé inmediatamente después del parto; posee un alto contenido de hemoglobulinas, inicia y facilita el proceso en el intestino y riñón del bebé sin sobrecargarlos, la producción de lactobacilos, también ayuda a no sobrecargar otras funciones del cuerpo del bebé, tales como la succión, la respiración o la maduración de su sistema nervioso. Ninguna leche suplemento puede sustituir aún las propiedades del calostro.
  • La leche transitoria que se produce entre el cuarto a octavo día ya no está tan cargada de nutrientes pero provee los necesarios como las vitaminas que permiten la estimulación, el desarrollo y la maduración de niño.
  • La leche madura que se produce a partir del décimo día cuya composición es mayormente agua, las leches de fórmula equivalen a esta leche madura.

A partir del sexto mes de lactancia ya se puede agregar alimentación complementaria sin dejar de lado la lactancia, cuya duración ideal puede ser hasta los dos años de edad.

Según la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Mujeres que se realizó durante el 2015 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública, en México solo el 51 por ciento de los recién nacidos son amamantados por primera vez dentro de la primera hora después del nacimiento, de estos el 54 por ciento son atendidos en instituciones públicas y el 32 por ciento en privadas.

Esto puede deberse a los protocolos que se siguen dentro de cada tipo de hospital, por iniciativa oficial, los hospitales del sector público deben generar el contacto inmediato entre madre y bebé para su alimentación. Por el contrario, las instituciones privadas siguen diversos procedimientos a partir de que se da el parto para el cuidado y entrega del bebé.

Sin duda, el periodo de lactancia también ayuda a la madre tener una recuperación óptima, el útero regresa a su tamaño, disminuye el sangrado, baja de peso, previene enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión o cáncer de mama. Debido a la gran importancia que tiene la lactancia en la nutrición del bebé, la madre debe evitar el consumo de drogas, alcohol, alimentos que puedan producir bacterias como las carnes rojas y medicamentos que intervengan con el ácido fólico porque el bebé puede presentar una deficiencia de vitamina B. También se recomienda consumir moderadamente la sal natural de mar, ácido fólico, leche, alimentos ricos en hierro, mantener la higiene y lubricar constantemente las mamas para evitar grietas y resequedad.

Con información la Doctora  María del Carmen Aguirre García, Profesora de asignatura de la Facultad de Medicina del área de Posgrado